“Yo es que algunos sábados quedo a jugar a rol”, es una frase que no debes decir fuera del círculo de gente que también juega si no quieres que la gente reaccione de esta forma: “a qué dices que quedas?”, “uy, pero eso no es peligroso?”, “eso no será una secta de esas, no?”, así que procuras no decirla, pero a veces te sale el orgullo friki y entonces lo normal es añadir la coletilla de “pero no salgo de casa con cuchillos ni nada y sabemos distinguir la fantasía de la realidad bastante bien”, con lo que si quedaba alguna duda de que era raro, la disipas en el acto.
De este frikismo tiene la culpa mi hermano como ya comenté en el primer post. Yo era del grupo de los “normales”, les oía comentar que se habían quedado sin una oreja en un combate y que desde entonces tenían un -50 a todas las tiradas de escuchar y pensaba que eran gilipollas o algo así. Pero me enganché.
“Prueba a ver si te gusta”, “todo se ve diferente cuando lo pruebas”, “el primer personaje es gratis y luego ya…”, y piensas “no, si yo controlo esto, si es una cosa ocasional, algún que otro sábado…” y cuando te quieres dar cuenta tienes una bolsa de dados, 7 personajes diferentes, te has currado el historial de cada uno de ellos hasta parecer Tolkien (porque el master te ha dicho que te dará puntos de experiencia) y quedas a jugar todos los sábados hasta las tantas de la madrugada.
Luego hay juegos y juegos, a nosotros como nos va lo heavy, jugamos a Rolemaster, que hasta para irte a evacuar tienes que tirar los dados. Para qué, porqué… porque claro tienes que ir tú solo, y sin armadura, y no puedes llevar el escudo, y la espada está envainada… y entonces te sale un Elemental 15 niveles más que tú y te tienes que hacer ficha nueva. Pero es que yo soy mago… pues entonces te hace un crítico de estrés, a tomar por el saco los conjuros y te tienes que hacer ficha nueva.
Porque además en nuestros mundos no existen los monstruos de nivel bajo o se esconden de los grandes mucho mejor que nosotros: las ratas son terribles, las hormigas gigantes, las serpientes espaciales, los conejitos asesinos, los orcos tienen nombre y apellidos… y si te caes en una trampa de foso tiras a ver si se te cae el caballo encima y te aplasta. Siempre cae encima.
Con el tiempo aprendes cosas como que es importante llevar un curandero o por lo menos saber Primeros Auxilios, aprender a hacer nudos, a trepar, a nadar, a maniobrar aturdido… y que no es tan importante saber diplomacia, vaciar bolsillos o predecir el tiempo aunque cuando las veas te seduzcan un montón. Y nunca, nunca, nunca te gastes una millonada en comprarte algo mágico o espectacular porque en el siguiente combate seguro que se te quema, se te rompe o te lo roban.
En fin, mañana partida, a ver si sobrevivimos, ya os contaré.