Me doy cuenta de que casi siempre comienzo mis post echando la culpa a alguien de mis frikismos, pero no es verdad, casi siempre tiene la culpa mi hermano y esta vez es una de ellas. Lo lógico es que los hermanos mayores sean un ejemplo y un camino a seguir para los pequeños, pero en mi caso es al revés, mi hermano pequeño es el que me lleva por el camino del frikismo.
Ya comenté que fue quien me introdujo en el rol, y claro, gustándonos además jugar con el PC, es lógico que también acabara jugando al Neverwinter nights, el Sacred o el Diablo. ¡Qué vas a hacer! Los veranos son largos, la programación de la tele horrible, no puedes pasar el día entero leyendo, hace demasiado calor para salir de casa y el deporte es malo para la salud. Y así un día, por evolución natural, llegó el Wow a mi vida.
Ya le había visto jugar de pasada y me había preguntado varias veces si quería probar pero me resistía: “que no”, le decía yo, “que me conozco, que me vicio y luego no hay manera de dejarlo”. Pues no, viene un día y me dice que tiene una invitación con diez días de prueba gratis y que si la uso a él le regalan no sé qué, que le haga el favor. De esto hace 4 años y unos 14 personajes distribuidos en mundos y facciones diferentes. Si ya lo sabía yo.
Comienzas con un personaje en la Alianza porque los de la Horda son feos de la leche y una tiene sus aspiraciones, con lo guapos y pulcros que son los elfos por qué voy a elegir ser un orco, un troll o un no-muerto. Ale, pues en un alarde de coquetería, va… y me hago un gnomo. Gracioso ver como intentan huir de los enemigos con esas piernecillas, eso sí, si consigues hacerte con el movimiento de los personajes porque siempre acababa chocando contra las paredes, los árboles, las vallas o cayéndome al foso de lava de Forjaz. No sé por qué me empeño, porque suelo ser bastante inútil para este tipo de juegos.
Luego te vas a la Horda, cuando ves que Chuck Norris juega con la Alianza comprendes que no pueden ser los buenos y que la belleza está en el interior.
Lo bueno que tiene es que haces un montón de vida social, sobre todo si comentas en el foro que eres una chica de verdad, porque el 90% de los personajes femeninos son de tíos (a mí no me extraña en absoluto viendo que en cualquier fiesta con disfraces el 90% de los tíos eligen vestirse de mujer), se fomenta el amor interracial (el año que viene se casan dos amigos: un elfo de sangre con una tauren, ignoro si la novia dirá el sí o mugirá) y liberas mucho estrés (ya que está mal visto ir por la vida matando a determinados “personajes”, eliminas sinvergüenzas virtuales) que se está haciendo muy necesario en estos tiempos.
También aprendes idiomas: leveleas y te vas de bg o de raid, aprendes los tics óptimos, te haces las macros, procuras no ser un ninja y que no te campeen, tiras las cc, e intentas no coger el agro, sobre todo si eres DPS o healer, porque si lo pierdes siendo tanke, es que eres bastante manco.
Yo por si acaso, tengo uno de cada.